lunes, julio 27, 2009

Recordar que...

  • No te preocupes por el que dirán mejor preocúpate de lo que tú opinas...
  • No te preocupes de todo y por todo, cada problema trae su solución...
  • No te preocupes por el mañana, mejor ocúpate del presente y el mañana resultará lo que sembraste este día...
  • Ocúpate, trabaja y soluciona tus problemas conforme se vayan presentando, uno por uno, jalando un sólo hilo cada vez...
  • No te preocupes, camina y sigue siempre adelante, creando, amando y haciendo...
  • Lo que pasó, pasó; y lo que será, será y eso nadie puede cambiarlo...
  • Hay que vivir cada día con fe y optimismo y verás que todo saldrá mejor.

Para saber, para pensar, para vivir

1) Para saber

En el actuar humano, ante ciertos estímulos negativos, se dan ciertas reacciones inmediatas, casi automáticas. Son reacciones primeras. Por ejemplo, cuando ante un dolor o golpe, la persona grita o dice una mal palabra. Aunque muchas veces no comportan maldad moral grave al no ser plenamente voluntarias, es posible ir educando esas reacciones y llegar a tener un dominio sobre ellas.

Dos historias ejemplifican las consecuencias que pueden tener nuestros actos.

2) Para pensar

Primera historia: Una vez, un motorista llevó a un niño a la sala de emergencia de un hospital privado, muy costoso, tras haber sido atropellado.Cuando al motorista se le pidió que efectuara el depósito necesario para atender al niño, informó que no contaba con dinero para la garantía. No conocía al niño y no sabía si sus padres podrían pagar.La enfermera, ante la imposibilidad de ingresar al niño, fue a consultar con uno de los doctores que estaba de guardia. El doctor, que había tenido un día cansado y muy difícil, estaba a punto de irse. Oyó a la enfermera y su primera reacción fue negarse a atenderlo. Dejándose llevar por el malestar, le dijo enojado a la enfermera que él no podía pagar ni responsabilizarse de cualquiera que viniera y que le dijera al motorista que se lo llevara a otro hospital. El motorista recibió con dolor la noticia, y sucedió que mientras buscaba otro hospital el niño murió. Luego, buscando en las pertenencias del niño, encontró un teléfono y decidió hablar para dar la triste noticia.Cuando el médico en turno regresó un rato después a su casa recibió una llamada. Era el motorista. Hablaba para informarle la muerte de su hijo.

Segunda historia: Antonio, un padre de familia, cuando regresaba del trabajo, se encontró con un embotellamiento de tránsito infernal y notó que un señor conducía alocadamente, cortándoles el paso a todos al tratar de abrirse paso entre los vehículos.Cuando se aproximó al carro de Antonio, se le atravesó de una manera tan brusca que por poco ocurre un accidente. En ese momento, la primera reacción de Antonio fue de insultarlo e, incluso, de impedirle el paso. Pero recapacitó y pensó: “¡Pobre hombre! Está tan nervioso y apurado... ¡Sabrá Dios si tiene un problema serio y necesita llegar cuanto antes a su destino!”Detuvo su auto y lo dejó pasar. Al llegar a casa, Antonio recibió la noticia de que su hijo de tres años había sufrido un grave accidente y había sido llevado al hospital por su esposa.Inmediatamente fue al hospital; al llegar, su esposa corrió y lo tranquilizó diciéndole: “Gracias a Dios todo está bien. El médico llegó justo a tiempo para salvar la vida de nuestro hijo; ya está fuera de peligro”.Aliviado, Antonio pidió hablar con el médico para agradecerle. Cual sería su sorpresa cuando vio que el médico era ese señor nervioso y apurado a quien le había cedido el paso casi una hora antes y que manejaba así para alcanzar a llegar a curar a su hijo.

3) Para vivir

La comprensión es el mejor antídoto para evitar juzgar mal a las personas. Hay que tener en cuenta que no conocemos las intenciones de los demás, y será siempre mejor pensar que tendrán una buena intención que les lleva a actuar de tal manera.

viernes, julio 24, 2009

La Vida Es Una Mezcla

Gracias Cristina C de España

La vida es una mezcla
de día noche
risa llanto
trabajo descanso
bienestar tormento.

El arte es una mezcla
de blanco negro
alegre triste
abstracto real
vulgar genial.

El amor es una mezcla
de ternura odio
libertad esclavitud
diálogo incomunicación
verdugo víctima
entrega infidelidad
placer dolor
aseveración contradicción.

jueves, julio 23, 2009

Cuando todo parezca perdido...

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre honorable fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad, el verdadero asesino era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento, se procuró buscar un chivo expiatorio para encubrir al culpable. Así que el hombre honesto e inocente fue llevado a juicio, conocIendo de antemano que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto:¡la horca!.

El juez cuidó, no obstante, de dar al juicio todo el aspecto de justicia, y por ello le dijo al acusado:

__Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable o inocente... Tu escogerás una y será la mano de Dios la que decida tu destino...

Por supuesto, dados los manejos corruptos, se habían escrito en los dos papeles la palabra 'CULPABLE', y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa y por ende, de ella no había escapatoria.

El juez ordenó al hombre tomar uno de los papeles doblados. El hombre respiró profundamente, quedó en silencio por unos segundos, con los ojos cerrados y, cuando la sala comenzaba a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa hizo su elección: tomó uno de los papeles y, llevándolo a su boca, ¡se lo tragó rápidamente!.

Sorprendidos e indignados, los presentes protestaron airadamente

__¿Pero qué hizo? Y ahora, ¿cómo vamos a saber el veredicto?

Es muy sencillo respondió el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que yo elegí.

Con rezongos y enojos mal disimulados debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Moraleja:

"Cuando todo parezca perdido, usa la imaginación"

lunes, julio 20, 2009

20 de Julio - Día del Amigo

¿Vieron que este es el día en que nos acordamos de aquellos hermanos que supimos elegir?

Me enviaron esta frase (gracias Polako):

Hacer un Amigo es una Gracia.
Tener un Amigo es un Don.
Conservar un Amigo es una Virtud.
Ser un Amigo es un Honor.

A todos aquellos que me acompañaron, me acompañan y me acompañarán, les deseo desde este rincón un feliz día...

martes, junio 16, 2009

Para pensar (de Pequeñas Semillas)

Cuando hay mucho por hacer, tratar de encarar todo al mismo tiempo puede resultar muy tentador. Sin embargo, sería extraño conseguir algo adoptando una estrategia semejante.


  • El esfuerzo más efectivo es aquel que se concentra en algo.

    Haz una cosa y hazla bien, con total concentración, hasta que haya quedado completada.

  • Deja de lado tus pensamientos y preocupaciones respecto de lo que vendrá a continuación.

  • Pon la atención en la tarea que tienes entre manos.

  • Saltar de una cosa a la otra puede ser un desperdicio de tiempo, haciendo que el impulso que traías se diluya fuertemente.

  • Cuanto más haya por hacer, más importante será que realmente te concentres en tus esfuerzos.

  • Las acciones que lleves a cabo apurado y disperso, pocas veces te llevarán allí donde debas llegar siquiera un poquito más rápido.

  • Sé paciente, mantente concentrado en una cosa a la vez y harás el mayor progreso que podrías hacer.

  • Dale a tus esfuerzos el poder de la concentración y del impulso. Y míralos generando resultados espectaculares.

viernes, junio 12, 2009

Los Cuatro Perdones

Hay cuatro perdones con los que necesitamos trabajar para sanear nuestra vida íntima.


Desde hace años mucho se habla básicamente de dos. Quisiera enunciar a los cuatro. Pero antes deseo aclarar que el perdón no es un acto: es un proceso. O sea: no es posible perdonar desde la voluntad; desde la voluntad lo que sí podemos es elegir cultivar ese proceso, sabiendo que si no lo hacemos una porción de nuestra vida permanecerá infectada, inflamada, y cada vez que algo la toque, dolerá.


No podemos, entonces, decidir “Te perdono”. Pero sí podemos decidir colaborar conscientemente con ese proceso. Este trabajo psicológico, sin embargo, es sólo una parte. La otra es que, a medida que sostenemos en el tiempo la intención de cultivar el perdón, algo nuclear de nuestro Inconsciente (nuestra Esencia, nuestro Sí Mismo) a su vez trabaja subterráneamente para que el perdón acontezca.


Sí: la médula del perdón deviene de una instancia interna superior. Por eso se llama per-don: es un don que viene desde algo muy hondo (en inglés, forgive, siendo que to give no sólo es dar, sino también consagrar, o sea: con-sagrar). De manera que decidir perdonar implica:


a) disponerse a hacer, humanamente, nuestra parte en ese proceso,

b) y también a pedir a esa instancia interna (como en una oración) que tenga a bien desplegar eso más sutil que, desde nuestro psiquismo limitado, no podemos ejecutar.


Así, cuando el perdón adviene y sentimos la herida limpia, es porque muy dentro han convergido nuestro trabajo psicológico intencional y el trabajo de nuestro Sí Mismo (sin el cual el perdón no acontece).


Esto toma tiempo; y perdonar no significa aceptar que el dañador nos siga dañando, o que retorne a nuestra vida si lo hemos expulsado: implica que esa persona ya no ocupe tanto espacio dentro de uno. De modo que no se trata sólo de “ser magnánimo con quien nos hirió”, sino de des-enquistar al otro del enorme lugar que ocupa cuando una herida no ha cicatrizado. Ése es el primer perdón. Pero hay tres más.


El segundo es el que refiere a pedir perdón (tarea indispensable en el propio proceso evolutivo): revisar nuestra historia y el día a día, determinando a quiénes hemos lastimado. Por torpeza, por inmadurez, por ignorancia, por egoísmo... Una vez detectados a conciencia estos actos incisivos, será necesario ofrecerle al otro, -si aún es posible-, nuestro reconocimiento del error: ayudarle a que despliegue el proceso de su primer perdón, pues ese proceso es más fluido si el heridor se hace cargo de la herida frente al herido. Éste también es un acto liberador, ya sea que nos brinden la disculpa o no (y debemos estar preparados para lo último, con coraje y dignidad).


Del tercer perdón también se habla mucho: perdonarse a sí mismo por el daño causado a otros. Pero al cuarto no se lo menciona, y quiero destacarlo: en un momento de soledad, de quietud, a corazón abierto, pedirse perdón a sí mismo.

Pues en muchos aspectos de nuestra vida hemos sido el heridor y el herido: nos hemos despreciado, nos hemos saboteado, nos hemos exigido hasta agotarnos, nos hemos expuesto al abuso reiterado de otros heridores, sin brindarnos cuidado ni afecto.... (Incluiría en ello el pedirle perdón a nuestro cuerpo, pues con frecuencia ha sido lastimado por nuestras actitudes hacia él.)


Si no nos disponemos a transitar este cuarto perdón, los otros tres por sí mismos no alcanzarán a cerrar los círculos abiertos, dado que cada uno de los cuatro perdones dinamiza el proceso de los otros tres, necesitándose recíprocamente.


Pedirse perdón es un acto de amistad consigo mismo, tal como lo haríamos en el segundo perdón con cualquier ser querido. Y.. ¡necesitamos ser para con nosotros mismos un ser querido! El único con el que conviviremos hasta el fin de nuestros días (y más). Recordando también que, como dijo el gran Jung: “Nadie puede relacionarse con otro mientras no se relacione primero consigo mismo”.